La pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19) ha provocado una crisis sin precedentes en todos los ámbitos. En la esfera de la educación, esta emergencia ha dado lugar al cierre masivo de las actividades presenciales de instituciones educativas en más de 190 países con el fin de evitar la propagación del virus y mitigar su impacto. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), a mediados de mayo de 2020 más de 1.200 millones de estudiantes de todos los niveles de enseñanza, en todo el mundo, habían dejado de tener clases presenciales en la escuela. De ellos, más de 160 millones eran estudiantes de América Latina y el Caribe.

A pesar de las millones de historias de personas que han perdido la vida por el covid-19, la pandemia también ha dejado emotivos e inspiradores relatos de superación personal.

El caso de Allison Quispe Chávez

Uno de estos es el de Allison Quispe Chávez, ciudadana peruana que casi pierde la vida por esta enfermedad, pero que logró salir adelante gracias al apoyo de sus seres queridos.

La pesadilla de Quispe, quien es licenciada en pedagogía, comenzó el pasado 10 enero, cuando su padre falleció a causa del covid-19.

A los pocos días, ella empezó a presentar síntomas de la enfermedad y tuvo que ser internada en la clínica Sanna de San Borja, ubicada en Lima, en Perú.

La salud de Quispe tuvo un complicado deterioro. El 21 de enero tuvo que ser ingresada a una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de ese centro médico. Ahí permaneció intubada por más de dos meses.

“Mi madre no quería que fuera al hospital porque mi papá solo duró dos días ahí. Yo comencé a considerarlo (ir al centro médico) porque cada vez era más difícil conseguir oxígeno. Afortunadamente tenía un seguro particular, así que llamé por ayuda y me recogió una ambulancia. Tres días después se liberó una cama de UCI. Estuve en coma casi por dos meses. No podía creer que era marzo cuando me desperté”, comentó la joven en entrevista con el medio peruano ‘El Comercio’.

Mientras que Quispe luchaba por su vida, su celular se llenaba de mensajes de WhatsApp de su novio y de sus dos amigas más cercanas de la universidad: Elizabeth Gutierrez y Diana Guerrero, quienes por aquel entonces también eran estudiantes de la facultad de educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y estaban trabajando junto con Quispe en la tesis de grado.

Tras un vaivén en su estado de salud, el 15 de marzo se despertó del coma al cual fue inducida y empezó un proceso de recuperación que se prolongó por un par de semanas.

La Propuesta de la PUCP

En su momento, Gutierrez y Guerrero recibieron una propuesta por parte de la PUCP para que sustentaran la tesis sin Quispe, pero ellas rechazaron la oferta y decidieron esperarla.

“Fue abrumador recibir todos los mensajes que allí encontré. Todos deseándome solo lo mejor. Y estaba, claro, el chat de la tesis que usamos las tres. Cuando leí que estaban aguardando por mí, me sobrecogió la emoción. Sentí que tenía que pararme rápido. Balbuceando le pedí al doctor que me desentubara, que me mandara a piso para empezar a usar una computadora portátil. Me tocaba ahora estar ahí para ellas”, puntualizó Quispe.

Y, contra todas las adversidades en medio de la pandemia, este grupo de amigas cumplió con su promesa: el 24 de abril presentaron la tesis por medio de una videollamada. Quispe la sustentó desde el hospital.

“Ese día le pedí a mis médicos y la enfermera que me subieran la cantidad de oxígeno a través de la cánula. Ellos sabían que estaba sustentando, así que nadie tocó la puerta de la habitación para evitar interrupciones. Al final, todos estábamos muy contentos porque fuimos aprobadas. Era un esfuerzo que yo quería hacer por mí, por Diana y Elizabeth”, afirmó.

Joven Peruana defendió su tesis universitaria desde el hospital en medio de la pandemia

Joven Peruana defendió su tesis universitaria desde el hospital en medio de la pandemia

Un mes después de la sustentación del proyecto de grado, Quispe ya estaba en casa y tuvo la oportunidad de reunirse con sus dos amigas. Volvieron a hablar frente a frente después de una experiencia tan angustiante como insólita.

La Amistad y el Proyecto de Grado

En su momento, en diálogo con ‘El Comercio’, las amigas hablaron de su amistad y de su proyecto de grado.

“La primera persona con la que hablé fue con Alli. Alegre, atenta, siempre está riéndose. Me ayudó con la timidez, a entrar en confianza y tener también más amigos. Ella es muy sociable, todos en la facultad saben quién es. Aunque tenemos distintas personalidades, nos complementamos”, mencionó Diana Guerrero en diálogo con ‘El Comercio’.

Elizabeth Gutierrez mencionó: “La tesis se tituló ‘La participación de las familias en las experiencias de aprendizaje a nivel primaria en una institución pública durante la pandemia’. Incluso ganamos un fondo de la facultad que pagaba los costos de la tramitación, siempre y cuando la termináramos en un año y sustentáramos lo más pronto posible”.

Tras cumplir este objetivo académico, el grupo de amigas ahora busca elaborar un artículo académico sobre su tesis, pero, sin duda, lo que quedará marcado en sus memorias será esta increíble historia de superación personal y amistad.

Perspectivas de la Defensa de Tesis en el ámbito de la Pandemia

La pandemia ha transformado los contextos de implementación del currículo y defensa de tesis, no sólo por el uso de plataformas y la necesidad de considerar condiciones diferentes a aquellas para las cuales el currículo fue diseñado, sino también porque existen aprendizajes y competencias que cobran mayor relevancia en el actual contexto. Es preciso tomar una serie de decisiones y contar con recursos que desafían a los sistemas y centros educativos, los centros educativos.

Tal es el caso de los ajustes y las priorizaciones curriculares y la contextualización necesaria para asegurar la pertinencia de los contenidos a la situación de emergencia que se vive, a partir del consenso entre todos los actores relevantes. Es igualmente importante que en estos ajustes se prioricen las competencias y los valores que se han revelado como prioritarios en la actual coyuntura: la solidaridad, el aprendizaje autónomo, el cuidado propio y de otros, las competencias socioemocionales, la salud y la resiliencia, entre otros.

En situaciones de emergencia, las escuelas y las universidades son un lugar fundamental para el apoyo emocional,
el monitoreo de riesgos, la continuidad de los aprendizajes y el apoyo social y material para las y los estudiantes y sus familias. Las respuestas deben responder a la diversidad de situaciones de cada familia y comunidad y a sus necesidades de apoyo. Mantener el bienestar psicológico, social y emocional es un desafío para todos los miembros de las comunidades educativas: estudiantes, familias, docentes y asistentes de la educación.

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Fuente: El Comercio

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